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Contrato terapéutico


El encuadre analítico


El Contrato Terapéutico o encuadre,
hace referencia al conjunto de líneas y vectores que delimitan las condiciones en que paciente y terapéuta se comprometen a proceder, en favor de construir y proteger el espacio terapéutico. Un espacio seguro, donde todos los esfuerzos se orientan hacia la labor de ayudar al paciente. (Apoyarlo, sostenerlo, analizarlo, comprenderlo y comprenderse; facilitar el cambio, 

La eficacia y "la salud" de Todo proceso de Psicoterapia precisa del establecimiento y comprensión clara de estos limites, que cada parte debe asumir y cumplir de forma comprometida. Cuando estos límites son trangredidos, la propia terapia se pone en peligro y se debe poner toda atención sobre ello, hasta tomar las acciones que protejan y/o reestablezcan este encuadre.

Muchas veces, en la práctica actual, los pacientes llegan a consulta con una idea difusa sobre la naturaleza, funciones y limites de la relación terapéutica. En donde no se establece ninguna otra forma de relación o intercambio. Pues ello, transgrede, limita, desvirtúa o entorpece el proceso terapéutico, la intimidad segura y la tarea analítica.

Es obligación del profesional en el momento de establecer una Alianza de Trabajo explicitar estos aspectos, tan necesarios, para contribuir a una relación profesional, terapéuticame en sí misma y posiblitar una intimidad segura.

Cuando la relación terapéutica está delimitada y es cultivada, protegida y comprenida por ambas partes, puede ser en si misma sanadora para el paciente. Pues éste, frecuentemente, "ha quedado atrapado en juegos relacionales" donde ha sufrido con otras personas. Ya sea por haber sido agredidos, manipulados, engañados, decepcionados. El encuadre terapéutico asegura una relación contenedora, estable y segura, donde la tarea de ayudar al paciente a comprenderse a si mismo, y el despliegue del material a analizar por aprte del paciente están posibilitados, así como el vivir una experiencia relacional constructiva. 
REGLAS DEL ENCUADRE


1ª Regla: Estabilidad y Continuidad Temporal:

Paciente y terapeuta hacen lo posible por cuidar del día, fecha y hora establecida para la sesión. Ser puntuales, cuidar el espacio de trabajo. Empezando y finalizando la sesión en los tiempos previstos. En caso de anulación, ambos,  se comprometen a hacerlo al menos con un día de antelación a excepción de casos de fuerza mayor. En caso de inasistencia por parte del paciente, sin previo aviso, éste, se compromete a abonar al terapeuta los honoraios pactados por la sesión

2ª Regla: Intimidad segura.

Paciente y teapeuta construyen un espacio privado único, ocupado solamente por paciente y terapeuta. Espacio tranquilo, seguro y estable, en que pasan a primer término las producciones afectivas del paciente y las  vertientes inter e intrasubjetvas del vínculo terapéutico.  Creando las condiciones adecuadas para que el paciente pueda, según su propio ritmo: desplegarse encontrando un espacio psicológico y relacional, donde poder sostenerse, observarse y comprenderse. El terapeuta pondrá al servicio del paciente, todas sus técnicas de escucha y acción terapéutica en favor de ayudar a este a resolver sus síntomas, desarrollarse y comprenderse, así como volverse terapéuticamente sobre si mismo, su propio material y sus producciones afectivas. 

3ª Regla: Relación de carácter Profesional.

Existen unos honorarios previamente pactados, cuyo establecimiento y pago deben cumplimentarse otorgando al intercambio paciente-terapeuta un carácter reglado y estructurado en funciones, derechos y obligaciones.

4ª Regla: Abstinencia.

Ambos, paciente y terapeuta, eluden toda relación personal directa fuera de las sesiones. En las coincidencias incidentales, ambos participantes actúan manteniendo  los límtes de protección del espacio analítico. Mientras dura el análisis o la labor psicoterapéutica compartida, no hay actuación ni retaliación (desde el terapeuta). Así mismo, incluso tras la finalización de la Terapia, siguendo la tradición psicoanalítica, paciente y terapeuta, cuidan de este encuadre, como una forma de respetar el trabajo realizado y, especialmente, manteniendo el espacio terapéutico reservado y disponible, a alguna posible intervención terapéutica que en el devenir del futuro la persona pueda precisar. 

Toda comuincación es empleada por parte del analista al servicio de las necesidades del proceso terapéutico y el cudiado de su paciente (traladándole observaciones, interpretaciones, orientación, facilitando su introspección), evitando dañar y satisfacer las necesidades propias.  El analista no informa ni contacta con terceras personas, sin permiso del paciente, en lo que se refiere al paciente y su terapia, a excepción, de los límites que las leyes externas impongan a su labor profesional.  Naturalmente, el paciente, sí puede revelar aspectos de su proceso y vivencias en terapia, a cualquier persona que estime. 

 
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5ª Regla: Tarea Analítica.

Se formula una invitación explícita al paciente, acerca de su apertura a la counicación, de todo contenido mental y afectivo, con diferencia al habitual diálogo convencional. El terapeuta se conducirá con un estilo facilitador de la producción espontánea no directiva. El paciente percibiendo una intimidad segura y guiado siempre por el No Forzamiento, comparte su mundo interno. 




El contexto de la sesión, deviene así en espacio de auto y hetero observación, hacia todos los planos de la comuicación y secreto existentes en la relación, en aras de su comprensión.  La comunicación que se da en la relación terapéutica es comunicación auténtica, si bien es asimétrica en necesidades y en roles, solamente el apciente revela aspectos de su sufrimiento y biografía, al tiempo que Comunicación Auténtica por ambas partes. El terapeuta entrenado en autenticidad, puede emplear como elemento terapéutico, y mediante recursos técnicos, dicho material. Ello equivale a compartir con el paciente sus observaciones internas sobre el proceso relacional que viven, devolviendole a éste un feedbakc valioso sobre su propia comunicación y desempeño relacional en la propia sesiónTodas estas formulaciones constituyen el Encuadre Formal, su aceptación explícita se denomina: el Contrato Terapéutico,  y su sentir implícito se denomina:  la Alianza Terapéutica. Sostenida inicialmente en el plano racional y rápidamente integrada y cuestionada en el plano de la experiencia y la afectividad.


La Psicoterapia puede orientarse tanto a la evaluación, diagnóstico y tratamiento, como al análisis, desarrollo y comprensión del individuo. Ambas tareas o perspectivas se integran y solapan. Y, en todos los casos, supone un encuentro humano único, entre dos personas que colaboran, se afectan mutuamente y comparten un proceso con características no compartidas por ningun otro tipo de interacción entre personas. Por ello, precisa de un cuidado especial, de un compromiso único y de una sensibilidad exquisita, por parte de ambas personas. 
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