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MI VISIÓN PERSONAL DEL SER HUMANO

Capítulo I
Mi -visión personal del ser humano- es un recorrido, a continuación, basado en el estudio de determinados autores, que han influído en mi en el intento de construirme unas bases y fundamentos antropológicos, que den soporte a mi práctica de la Psicoterapia. Le advierto, amigo lector, que es una lectura ardua y extensa con contenidos y alusiones filosóficas, psicológicas y clíncas. No obstante si es usted una persona interesada en el -ser humano- podrá sintonizar con él sin gran dificultad.  

Decía V. Frankl, fundador de la Logoterapia (tercera escuela de psicoterapia de Viena) y seguidor de la antropología filosófica de Max Scheler, que a toda visión de la psicoterapia ha de subyacerle una visión antropológica. Pues si entendemos a la primera, como un conjunto de procedimientos puestos al servicio de ayudar, aliviar el sufrimiento, favorecer el desarrollo o la mejora de trastornos, hemos de fundamentarnos sobre un sustento filosófico que de cuenta de una visión del hombre, que contribuya a elaborar una "estructura de la persona humana" y su relación con el mundo.

Mi Visión del Ser Humano
Siguiendo la línea de los antropólogos clásicos, iniciada con Aristóteles, Frankl describe en el -ser humano- tres aspectos diferenciados o -clases de ser-. Éstos son: el cuerpo físico (soma), los pensamientos, sentimientos y pautas de acción (psique) y la dimensión personal o existencial, que Frankl denomina "espiritual" (nous).
 
El término -espíritual- quiere hacer referencia aquí a la dimensión Personal-Existencial, a aspectos tales como: la auto-consciencia, el autodistanciamiento, las creencias, los valores; el amor, la compasión, la creatividad; la intuición, la preocupación por el sentido de la vida, la muerte, el -ser en el mundo-, el aislamiento existenial,  la libertad y la responsabilidad en la autoría de la propia vida, entre otros.

Desde esta perspectiva, la persona sería una unidad sustancial integrada de estas varias dimensiones. (Soma, psique y nous). Al mismo tiempo, tal integración, se funda, siguiendo a Max Scheler (filósofo alemán), en que "la dimensión -Existencial- "está enfrentada" con lo -psicofísico-".

O, mejor dicho: en la dimensión personal-existencial, reside el "Yo" más privado o auténtico, el cual se descubre a si mismo, como el que -observa-, atestigua y es consciente de la experiencia "momento a momento", de la dimensión corporal-mental, teniendo la tarea de "servirse de ella y enfrentarse a ella". Al mismo tiempo que diferenciándose de ella, tomando distancia y pudiendo establecer una relación, un intercambio y una actitud frente a ello. 


Desde diferentes filosofías y cosmovisiones, y desde una perspectiva de cultura clásica, un lector perspicaz puede encontrar ciertas semejanzas y sinonimias entre el concepto de - sati, el yo observador, el testigo silencioso, desde la psicología budista.
prakriti y purusha, "el campo y el conocedor del campo", desde los textos hinduistas.
Y ¿por qué no? Desde el propio marco del "Yo como contexto" que propone S. Hayes en su propuesta de Terapia de aceptació y compromiso (ACT).

Esto significa que la persona humana, es capaz de tomar cierta distancia de sus propios productos mentales (autodistanciamiento), distancia que le permite relacionarse consigo misma, y, seguir una cierta dirección, pues la -voluntad-, el -yo que observa- y -los valores con quienes se compromete e identifica-, tienen "algo que decir al respecto de la toma de decisiones, y respecto de tomar una determinada actitud hacia las cosas", y frente, a lo psico-físico.

Como diría el propio V. Frankl: "no debo consentirlo todo de nadie, ni tampoco de mi mismo".

Cuando, como seres humanos, podemos observar, identificar y aceptar, nuestros propios fenómenos mentales, nos damos cuenta de que; "no somos nuestros pensamientos, no somos nuestras emociones", son nuestras; pero no representan nuestra identidad total, ni el aspecto más esencial de nuestro ser.

Nuestros pensamientos y emociones pueden estar condicionados por eventualidades puntuales, son cambiantes, mientras que nuestros valores tenderían constitur algo más sólido a lo que asirnos, como nuestra respiración: -siempre están ahí-.

Por citar un ejemplo, tal como muestra la investigación, los altos niveles de estrés (cortisol), pueden activar "nuestra fábrica de pensamientos negativos", tendiendo a estilos cognitivos rígidos y a perseverar, erráticamentea, a la hora de tratar de resolver nuevos problemas, desde viejas soluciones; "dejando de ver" (bloqueándonos), incluso cuestionarnos a nosotros mismos.

Si en esos momentos podemos -ser conscientes- de lo que ocurre, tomar distancia, y "asirnos a algo estable", aprendemos a responder adecuadamente a las situaciones, y a regularnos.

Por tanto: observar y aceptar, al tiempo que tomar, como se ha dicho, una cierta distancia hacia los propios procesos mentales (miedos, emociones, pensamientos, automatismos, etc) crea las condiciones adecuadas como para "oponerse, distanciarse y -servirse de- lo psicofísico" en el sentido Scheleriano.

Por tanto, lo paradójico y al mismo tiempo, aspecto clave, en esta comprensión, es que: de una forma particular de auto-observación y conexión con lo corporal y lo mental; surge una posibilidad de autodistanciamiento, que permite a la persona conectar con su libertad interior, -tomar una actitud frente a lo que acontece - y autodeterminarse-.

Este carácter de "oposición interior" es lo que Frankl denomina como: "el poder de obstinación del espíritu".

Ello alberga, en mi opinión, una visión antropológica y una metapsicología que es coincidente, con algunos de los elementos esenciales, de lo que desde el marco de la Atención Plena y la Psicología Budista aplicada al campo de la Psicologia, Jon Kabat-Zinn o Thich Nhat Hann, por citar a algunos autores representativos, denominarían -mindfulness-. O con el concepto de -defusión cognitiva- de Stephen Hayes.

Terminando con la atropología de Scheler, esta capacidad de autoobservación, autoconsciencia y "oposición interior", representan una cara de la dimensión Personal-Existencial.

La otra cara es su "apertura al mundo". La persona aspira a advertir y reconocer los valores del mundo, a descubrir el sentido y el valor potencial de la situaciones que atraviesa, incluso ante el sufrimiento. Frankl suele citar la frase de Nietzsche a este respecto:

"quien tiene un porqué -seguir adelante-, es probable que encuentre las claves para encontrar el cómo -seguir adelante-".


Otra cita de Frankl, muy representativa de todo su pensmaiento es:
 
“Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas -la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias- para decidir su propio camino"


De este modo, el ser humano supera su "confinamiento en el interjuego interno" de sus necesidades, impulsos y tensiones provinientes de las dimensiones psico-físicas, y se abre al intercambio dialógico con el mundo


Algunas técnicas psicoterapéuticas como la -intención paradójica- (Frankl) en el tratamiento de fobias, la -defusión cognitiva- (Hayes) o la autoobservación terapéutica basada en Atención Plena (Miró) son ejemplos prácticos, de esta antropología trasladada a intervenciones específicas.

Continuando con Frankl, la principal fuerza motivacional en el ser humano sería la -voluntad de sentido-. En contraposición a las visiones más -mecanicistas- de otras psicoterapias, en donde la persona es vista primordialmente, como un ser que aspira a un equilibrio entre tensiones, empujado por fuerzas motivacionales y un complejo interjuego entre deseos y angustias. Deseos y angustias, basadas en la auto-conservación, la sexualidad, el apego, el narcisismo, el deseo de dominio y logro, o la actualización constante de necesidades psico-fisicas.

Todo ello -importante y abordable- en psicoterapia, al mismo tiempo que reducido y faltante de algo esencial. -Ese algo-. lo tenemos aquí: El intento de muchos autores, por integrar y agregar la -dimensión personal-existencial- a la práctica en salud mental.

En un sentido muy pragmático, podríamos decir que la persona que alimenta una serie de condiciones que pueden conducir a la psicopatología, orienta su comportamiento hacia lo agradable, más allá de que tenga -sentido  y significación personal- o no. Mientras que en el caso contrario, el centro de gravedad, o la dirección que orienta al sujeto, se basa en el -sentido- y el descubrimiento de -ciertos valores- y significados, con los que la persona se ha comprometido; y que, a partir de los cuales, es -libre-, de hacer algo congruente con sus códigos internos, aunque sea hedónicamente desagradable en primera instancia.

Por tanto, la vida física, psíquica y la personal (espiritual) se desarrollan en diversas dimensiones y cada una transcurre con independencia de la otra:


"algo agradable no es necesariamente saludable o congruente, y algo valioso, no siempre es agradable o placentero."


Continuando con lo anterior, muchas de las decisiones, conductas y caminos que alimentan la salud mental, "a corto plazo", pueden producir desagrado, aversión o incomodidad, y por ello, las personas tienden a desistir de tales actitudes saludables, aunque a largo plazo, contribuirán, sin duda, a condiciones de salud y desarrollo.

Por citar ejemplos concretos y no permanecer únicamente en un plano abstracto, en la práctica clínica encontramos, todos los días, numerosos ejemplos de ello:

"la evitación en el individuo fóbico, el silencio de la persona temerosa, la inhibición conductual del enfermo depresivo, la repetición en las conductas adictivas, la compulsión en los hábitos bulímicos, etc."

En todos estos casos, la actitud saludable, pasa, por un descubrimiento de los valores por los que "valdría la pena" (Frankl, Hayes), conectar con ese "poder de obstinación que arranca desde lo espiritual" (Frankl), que permita tolerar el malestar inmediato; observándolo, aceptándolo, estando con él (Kabat-Zinn), creando así las condiciones que alimentan la salud, la auto-regulación y el significado personal.



Para terminar: Como nos recuerda Yalom, un credo humanistico fundamental es: "la persona es superior a la suma de sus partes". "La persona no puede explicarse simplemente a partir del estudio científico de sus funciones parciales". "El ser humano tiene una conciencia, debe explicarse psicológicamente por una teoría que reconozca el curso continuo de la autoconciencia formada por sus distintas capas". "El ser humano es libre-responsable, tiene capacidad de elección y tiene una intencionalidad".

Se puede profundizar en estas temáticas, visitando la sección Psicoterapia Existencial.

Capítulo II


A mi modo de entender, en el campo de la psicoterapia, los conceptos de -motivación- y -personalidad- adquieren una importancia central. Y especialmente, si manejamos un modelo dinámico del funcionamiento mental. Un modelo dinámico implica que en el interior de la persona existen fuerzas, necesidades y deseos que son connaturales a cada una de sus dimensiones. Implica también que estas fuerzas pueden entrar en conflicto, y que pueden ser inconscientes.

La dimensión biológica plantea ciertos cuidados inherentes a su fisiología, así como las dimensiones psicológica e interpersonal precisan de realizar una serie de deseos, y una serie de intercambios con los demás, como la dimensión personal-existencial sale al encuentro de búsqueda de significados ante la Existencia desnuda.

Desde este punto de vista, podríamos entender la motivación en el ser humano, como un estado de activación por el cual, la persona, se siente impulsada o atraída hacia algo o hacia alguien, y bajo un complejo proceso desicional, más o menos consciente, más o menos elaborado, se pone en marcha hacia un conjunto de actos mentales, verbales o conductuales. Éstos, estarían puestos al servicio de reducir una tensión, satisfacer una necesidad, regular una emoción, producir un impacto en el medio y/o encontrar un significado personal.
01

Dimensión biológica

El cuerpo humano está compuesto por millones de células que trabajan conjuntamente para el mantenimiento de todo el organismo. Éste está compuesto por varios orgános internos que se organizan formando sistemas complejos (Nervioso, Circulatorio, Digestivo, Inmune, Endoncrino, etc.)

Si bien las células, los órganos y los sistemas pueden desarrollar diferentes funciones, todos ellos precisan de ciertos requerimientos en sus metabolismos. Mantener un ambiente interno estable, con todas las sustancias que se necesitan para sobrevivir (oxígeno, glucosa, iones minerales, remoción de desechos), es necesario para el bienestar de las células y para el bienestar de todo el cuerpo. Exiten variados procesos con los que el cuerpo regula e equilibra su ambiente interno homeostáticamente.

El cuidado del cuerpo es la base para una buena salud física y mental -“mens sana in corpore sano”- que decía Hipócrates. Pero también hemos descubierto, que, como dice M. Rodríguez, esto es improbable que se active en las personas, como norma externa, o como mera "recomendación paternalista". Sólo se cuida el cuerpo cuando se tiene consciencia de su presencia, de su vitalidad, de sus capacidades (fuerza, resistencia, flexibilidad), de su dolor, de su crecimiento y de su deterioro. Cuando "lo visitamos", nos conectamos sensorial y afectivamente; y nos implicamos e integramos con él.

Es complicado empezar a recomendar a la gente que se cuide a este nivel, descubra y afronte la disociación con la que se aparta de su corporalidad. Es imposible si antes no se vive “en” el cuerpo, si no se acepta como es, se valora la propia vida y se entiende que forma parte de la totalidad de lo que somos. Combatimos aquí la inconsciencia, la desconexión de uno mismo, la falta de autoestima, etc. En muchas ocasiones - Medicación: cuando es imprescindible. Para tratar enfermedades, si las hubiere, que empeoren el estado mental. Un buen diagnóstico médico es necesario en muchos casos de trastornos mentales, pues una enfermedad física afecta a nuestro estado psíquico. También, en ciertos casos, es preciso añadir medicamentos psiquiátricos (psicofármacos), que ayuden a quien sufre a aliviar sus síntomas, remontar un estado de ánimo bajo, calmar la angustia, el insomnio, la ansiedad o combatir pensamientos obsesivos o distorsionados, alucinaciones, etc.

02

Dimensión psicológica

En psicoterapia, se trata de facilitar una serie de procesos, que permitan crear las condiciones en donde el paciente pueda descubrir y conectar con sus fuerzas motivacionales saludables, y otros recursos internos, en favor de pasar de:

  • La desconexión consigo mismo - a la consciencia e integración de si mismo
  • Del automatismo y la incomprensión - al autoconocimiento
  • Desde la evitación - al afrontamiento
  • Del silencio - a la autenticidad
  • De la inhibición - a la acción
  • De la impulsividad - al autocontrol
Éste trabajo con la dimensión psíquica puede ayudar, además, a tomar menos dosis de medicación psiquiátrica (si fuera precisa), a tomar tratamientos psicofarmacológicos más breves, etc. Además, sería parte del trabajo que nos llevaría a la autoconsciencia, madurez, autoestima, evolución personal, etc. Lo cual, posteriormente conduciría a un autocuidado, que parte de darse cuenta del valor de la propia vida, la importancia de la estructuración interna (ser capaces de llevar una vida organizada, con relativo orden y -dirección libre-) y de una consideración para con uno mismo. Así no sería una norma a cumplir, sino una tarea a realizar en un -enfoque de salud más global- en el que uno se responsabiliza de sí mismo y se convierte en su propio cuidador y terapeuta, siga o no con un tratamiento psicológico o psicofarmacológico.
03

Dimensión Interpersonal-relacional

Esta dimensión hace referencia a esa parte de nuestra vida que se refiere al modo en que nos relacionamos con las demás personas. Desde los filósofos clásicos sabemos que somos "seres sociales" y desde la Psiquiatría Interpersonal de Sullivan (entre otros muchos) sabemos que la cualidad de las relaciones que mantenemos a lo largo de nuestro ciclo vital, ya sean estas más distorsionadas o más saludables, pueden condicionar fuertemente tanto la entrada a la psicopatología como el crecimiento y salud. Dado mi enfoque psicoterapéutico, muy apoyado sobre la base de la perspectiva del psicoanálisis Relacional y Existencial puede acceder a una mayor profundización sobre esta dimensión y su comprensión en el trabajo psicoterapéutico.
04

Dimensión Personal-Existencial

Dimensión "espiritual" (en el sentido de V. Frankl)
 
Este cuidado partiría, en primer lugar, de la actitud del terapeuta de acogida y aceptación del paciente, como alguien único, singular e irrepetible, que ha de ser considerado en todas sus dimensiones y respetado. En palabras del viejo filósofo Bernardo de Chartres: "un enano subido a hombros de un gigante puede ver más lejos que el propio gigante". Ante esta dimensión humana, nos planteamos mirar más allá de las dimensiones biológica y psicológica, para considerar, que somos algo más que individuos aislados y, siguiendo a M. Rodríguez: "que hay un misterio que nos sostiene e inspira cuando accedemos a él".

"Si algo he aprendido de la filosofía es que todo es impermanente, todo está variando, tu mundo se derrumba todo el tiempo, todo cambia"

Una intensificación de la vida interior, del diálogo con uno mismo, así como el distanciamiento y el aliento que ello conlleva; sea por el camino que sea, ayuda a la persona a refugiarse contra el vacío, la desolación, la oscuridad y la pérdida.

El cuidado de la espiritualidad es también la consciencia del valor sagrado de la vida como algo a proteger, fomentar, etc. En palabras del escritor E. Galeano: "mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo".

Lo que también nos llevaría a darnos cuenta del valor último de cada ser humano por sí mismo. Ciertas preguntas más profundas, la búsqueda de sentido en la vida más allá de estereotipos, la idea de que puede haber un sentido último, incluso en el sufrimiento, puede ser de ayuda a muchas personas.

Al menos, la dimensión de profundidad y de indagación existencial sobre la vida, la muerte, la soledad y la libertad, puede hacernos más conscientes y completos. Al mismo tiempo, en algunas personas, esta parte espiritual puede conectarse con el ámbito religioso como puede separarse completamente de él.

Cualquier terapeuta ha de ser respetuoso con este ámbito de espiritualidad-religión, dejando que cada persona explore con libertad en esta dimensión de sí misma.

- Otros aspectos sociales y culturales: Otros aspectos a tener en cuenta, que también considero fundamentales, son los elementos relacionados con el nivel de satisfacción de las necesidades básicas, pobreza, efectos en la salud mental de las guerras y agresiones diversas, actitudes culturales hacia la enfermedad, vulneración de los derechos humanos, injusticias, etc. Si los psiquiatras y psicólogos no tenemos en cuenta estos aspectos podemos estar simplemente poniendo parches a situaciones de injusticia y vulnerabilidad, o incluso colaborando con sistemas perversos. (Tomado de M. Rodríguez).

- Dimensión ambiental y Naturaleza: Formamos parte de ecosistemas, por mucho que hayamos desvirtuado nuestros ecosistemas originales. Nuestra salud, depende cada vez más de cómo cuidamos nuestro medio ambiente y de la consciencia de que formamos parte de la naturaleza. Vivir totalmente alejados de ella también nos enferma. Incluso algunos hablan de un síndrome, detectado en niños, de ausencia de naturaleza. Parte de nuestra salud mental ha de estar conectada con la consciencia del cuidado de nuestro planeta, nuestro medio ambiente, lo que, incluso egoístamente nos facilitará vivir en unos entornos más adecuados y saludables. (Tomado de M. Rodríguez).



Miguel A. Winter 2019

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BIBLIOGRAFÍA
Frankl, V. (1946) "El hombre en busca de sentido"


Frankl, V (1946) "Psicoanálisis y Existencialismo"


Hayes, S. (2013) "Sal de tu mente, entra en tu vida"


Iyengar, B.K.S (2013) "Luz sobre los Yoga sutras de patañjali"


Kabat-Zinn, J. "Vivir con plenitud las crisis"


Längle, A. (2000) "Viktor Frankl. Una biografía"


Miró, M (2012) "Mindfulness en la práctica clínica"


Rodríguez Fernández, M.      www.maribelium.com


Scheler, M (2019) "El puesto del hombre en el cosmos"


Thich Nhat Hann (1998) "El corazón de las enseñanzas de Buda"


 Yalom, I. (1980) "Psicoterapia Existencial"
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