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PSICOANÁLISIS RELACIONAL

Introducción al Psicoanálisis Relacional y a la Psicoterapia Existencial

EL Psicoanálisis Relacional y la Psicoterapia Existencial constituyen los dos principales pilares a los que me adhiero como psicoterapeuta en lo referente a la conceptualización del proceso de psicoterapia, las técnicas específicas de intervención analítica y manejo del paciente.

Desarrollo en este texto, de forma sucinta,  una visión del Psicoanálisis Relacional, atendiendo a su historia, su marco teórico, conceptos propios y técnicos asociados al papel del analista o psicoterapeuta, e intervenciones específicas que lo definen.

En el apartado Psicoterapia Existencial desarrollo de forma análoga, un recorrido por las bases teóricas y prácticas del modelo. Desde mi punto de vista, los enfoques Relacional y Existencial presentan varios puntos comunes que permiten una excelente complementación:

Ambos son enfoques psicodinámicos: albergan un interés por el análisis y comprensión de las diferentes configuraciones motivacionales (inconscientes), que subyacen en la vida anímica y mental del paciente, y en la captación de la naturaleza de las fuerzas, deseos y defensas que entran en conflicto en el interior del sujeto.  

Ambos enfoques albergan la intención de trascender una visión psicopatológica reduccionista, categorial y estanca; en favor de un enfoque ideográfico, tendente a la profundización en la personalidad individual del paciente. El interés se sitúa en la comprensión del "camino intrapsíquico particular" (junto con las circunstancias que lo rodean), por el que la persona "entra y se instaura en el sufrimiento",  manifiesta sintomatología y/o, "hace cuadros clínicos".

Por ejemplo, siguiendo a Bleichmar, ante dos pacientes que presentarán un cuadro depresivo, similiar en sintomatología, lo que interesa, desde este punto de vista, es estudiar y diferenciar que cada uno de ellos lllega a la psicopatología mediante vivencias subjetivias distintas. Uno puedo hacerlo, por ejemplo, a causa de la identificación con padres depresivos, o por sentimientos asociados a la pérdida de alguien que complía importantes funciones como objeto del self;  mientras que el otro lo hace, por ejemplo, a través de sentimientos de inadecuación, fracaso, rabia y vergüenza, a causa de la vivencia del desmoronamiento de un proyecto cuya improductividad representa para el sujeto una fuerte herida narcisista.

Por tanto, y este es un rasgo característico de este enfoque: mismos síntomas - misma étiqueta diagnóstica - pero procesos intrapsíquicos distintos; y en consecuencia, abordajes psicoterapéuticos diferenciados y con estrategias específicas por parte del analista. 


Ambos enfoques (Relacional y Existencial) se interesan intensamente por la Relación Terapéutica y lo que sucede en el -"aquí y ahora"- entre el paciente y el analista, en el desarrollo del proceso terapéutico. La Relación terapéutica es vista, tanto, como "un lugar" en el cual el paciente,  irá representando, exhibiendo sus propias necesidades, sus propios conflictos, carencias y temores, ante la figura y en relación a su analista; como "un espacio" donde poder tener una experiencia relacional reparadora, de insight y elaboración sobre tales aspectos. 

Ambos enfoques conciden en la afirmaciónde que en el proceso de Psicoterapia, cuando se instauran las condicione adecuadas, "lo que -cura- al paciente, es la relación terapéutica". Pues esta opera como una vivencia que se agrega al campo y al "histórico"" relacional-procedimental del paciente, y le modifica.

Desde mi punto de vista, ningún enfoque psicoterapéutico ha abordado con tanta claridad, brillantez y practicidad las diferentes vicisitudes de la relación terapéutica, como los enfoques psicodinámicos.


Para el -Enfoque Relacional- lo fundamental es:

Ayudar al paciente a progresar hacia la diferenciación psicológica, la autonomía, la autenticidad  y la autoafirmación; como en el aumento de su capacidad para establecer con los demás -un "intercambio sincero"- y tener una experiencia de autoría y de curiosidad por comprender la propia contribución a lo vivenciado en sus propias relaciones personales. 

Siguiendo a S. Mitchell, máximo exponente a la hora de constituir e integrar el Psicoanálisis Relacional como modelo diferenciado y con entidad propia, podríamos afirmar que:

La perspectiva relacional encara la psicoterapia con la creencia de que el analista influye inevitablemente sobre el fenómeno que está observando a través de su propia participación en el campo relacional.

Analista y paciente se están constantemente influenciando consciente e inconscientemente. Este proceso permanente de la terapia permite que la influencia mutua, se desarrolle en patrones relacionales (enactments). 

La naturaleza repetitiva de estos patrones refleja la historia personal, los conflictos y modos de relacionarse de ambos participantes en la díada. La relación terapéutica permitirá a terapeuta y paciente identificar patrones inconscientes compartidos y explorar -nuevos patrones-.

Psicoterapia Psicoanalítica-Relacional

Introducción

Tal como expongo en "mi visión personal de la psicoterapia", el proceso terapéutico con cada paciente ha de conducirse desde un marco comprensivo basado en fases y momentos. Es de central importancia que el profesional pueda comprender y abordar con claridad mental y eficacia "el momento clínico y psicológico" en el que el paciente llega a consulta. Para ello, será fundamental emplear sus conocimientos clínicos para discernir cuál es la naturaleza de la psicopatología del paciente; esto es: identificando los síntomas y configuraciones sindrómicas que manifiesta, padece y produce; valorando la robustez y fragilidades de su estructura psíquica, así como las necesidades, atenciones y cuidados inmediatos de los que precisa. Esto es muy importante.

En ésta primera fase de atención, lo que compete es la regulación del paciente.  El enfoque en que hemos de basarnos será éste:

Evaluación clínica del paciente / valorar necesidad y/o actualización de aspectos farmacológicos/ psicoterapia de apoyo / técnicas psicoterapéuticas
orientadas a la regulación / formualación del caso / identificar estresores y factores mantenedores / establecimiento de prioridades.   

Una vez la persona se encuentra en las condiciones adecuadas-mínimas, podrémos trabajar más hondamente en la comprensión psicológica e intrapsíquica, la historia personal, trabajo sobre aspectos relacionales, existenciales, como incorporación de nuevas competencias y nuevas soluciones en el afrontamiento.

Dicho de un modo claro: una persona que presenta un grado alto de desrregulación, presentado un animo depresivo grave, aislamiento, pérdida de apetito, trastorno del sueño; como una persona con algun signo de carácter delirante, o señales de clínica psiquiátrica importante; no se beneficiarán como primera intervención de "un psicoanálisis"; sino de un enfoque clínico, regulador y sostenedor como he mencionado.

Serán pacientes, que bien pueden tener desde niveles de ansiedad bajos, como una enorme carga de angustia y sufrimiento, quienes se beneficiarán de un enfoque de psicoterapia integrador, pero siempre con una cierta regulación mínima que permita tal trabajo analítico y elaborativo, de lo contrario, corremos el riesgo de incurrir en iatrogenia. Como le dejara Breuer a Freud hace más de cien años, en los inicios de la psicoterapia:

"has decubierto una llave, pero no debes tratar de abrir o forzar con ella toda cerradura"

Psicoterapia Psicoanalítica-Relacional
Psicoanálisis Relacional. Capítulo I

A lo largo de la segunda mitad del siglo XX, se han ido dando una serie de avances de particular importancia en el psicoanálisis contemporáneo, que colectivamente puede denominarse "teoría relacional"-  (Greenberg y Mitchell 1983). La teoría relacional de naturaleza integradora, surge de la síntesis de avances de áreas diversas, como el mencionado psicoanálisis contemporáneo, el pensamiento existencial, el pensamiento feminista y posmoderno. Los sigueintes desarrollos, han contribuído a establecer sus bases:


La teoría interpersonal americana (H.S Sullivan). Quien se centró de manera explícita en la experiencia interpersonal y en la relación entre analista y paciente. Para Sullivan, la calidad de las relaciones a lo largo del ciclo vital, constituyen la principal puerta de entrada a la salud o a la psicopatología.

La teoría británica de las relaciones objetales, bajo el influjo de M. Klein y elaborada especialmente por Winnicott, Fairbairn y Kernberg. Despiertan el interés por las relaciones de objeto internalizadas en el registro interno, y las fantasías y expectativas de relación con el otro, en el registro externo. Consituyen constribuciones enormemente valiosas los conceptos de Holding o capacidad de contención y función sostenedora del analista, como el de falso self, por parte de Winnicott. Conceptos que hoy día resuenan con frecuencia en las supervisiones y ponencias entre clínicos y analistas.

La psicología del Self de H. Kohut, examina el establecimiento de un sentimiento del self vivo, encarnado, creativo, coherente, auténtico, vital y en continuidad consigo mismo. La meta del analista Kohutiano es ayudar al paciente a transformar su narcisismo en "saludable". Ayudarlo a conectar con sus fuerzas creativas, alentar el autodescubrimieto, el entusiasmo y el autoentonamiento; así como al establecimiento de metas realistas y acordes a su verdadero potencial. Ayudarlo a dismuir la persecusión superyoica, desarrollarse y aceptarse.

El analista Kohutiano, en muchas ocasiones funcionará desde la "relación terapéutica", como objeto del self que repara, narcisiza, contiene o confronta según la interpretación del "momento analítico" y de las necesidades emocionales que el terapeuta capta en el paciente.

Para la Psicología del Self es importante poner acento en el análisis de las funciones psíquicas que cumplen las relaciones para el sujeto y "reeducar" al paciente en la identificación, creación y mantenimiento de relaciones con "objetos del self" saludables.

A través de los mencionados ejemplos, puede irse atisbando el papel particular del analista relacional; no simplemente desde su capacidad de brindar escucha, proveer de interpretaciones y mantenerse ajeno y anónimo como contenedor de la proyecciones del paciente, sino como alguien que por fin comprende su participación en la escen analítica, y que asume su capacidad de contribucón terapéutica en el plano relacional. Sirviéndose de ello para favorecer las condiciones que permitan al paciente, vivenciar en tal vínculo una experiencia reparadora, así como una comprensión de la misma, que suponga una recapitualción de las relaciones anteriores, como permita extrapolarse al resto de relaciones significativas, mejorándolas.  

Continuándo con lo anterior. Las cualidades de la relación terapéutica se basan en poder transmitir al paciente un aprendizaje relacional a través de experiencias relacionales reales. El terapeuta le "enseña" al paciente "cómo relacionarse -  relacionándose con él". Es importante comprender ésto bien. En particular le alienta a una relación basada en la aceptación mutua, en el "intercambio sincero", y en el estudio analítico de lo  que sucede "entre nosotros".

El terapéuta  podrá abrirse a comunicar al paciente -qué sensaciones y pensamientos les despiertan sus actitudes, sus conductas, su forma de vincularse, sus reacciones, su forma de "estar"-. De este modo el analista funcionará también, al revisar sus propios sentimientos, como una herramienta que trata de revisar con el paciente, qué efectos causa su particular estilo y personalidad en la intersubjetividad compartida.

Como analistas no podemos estar presentes allí donde el paciente se relaciona con sus allegados. Trabajamos con el relato más o menos deformado que se nos brinda. No obstante, el modo de comportarse que tiene el paciente con nosotros, en la consulta, sí supone un material de "primera mano" que debemos aprovechar, de forma cautelosa, pero directa.

Por ello es muy habitual para el terapeuta psicodinámico, el gusto por revisar episodios que tienen lugar entre el paciente y el analista (retrasos, impagos, formas de anular una sesión, estilo de comunicación, demandas, deseos y sentimientos que el paciente parece experimentar hacia el analista, formas de aceptar, rechazar, o discutir una interpretación, fluctuaciones en la alianza terapéutica, qué genera tensión, tendencias del paciente a competir, rivalizar, enjuiciar, evitar, depender, someterse... Un largo etcétera de posibles configuraciones relacionales que paciente y terapéuta -pueden y deben- verse prepaprados y etentos para experimentar y desenredar juntos.  

El analista y el paciente, se mantendrán siempre bajo el respeto y el buen hacer de las normas que conforman el setting analítico.
 
Estas reglas y condiciones constituyen el encuadre formal. Su aceptación explícita es el acuerdo o contrato terapéutico, su efectuación implícita la alianza de trabajo.
(Estabilidad y continuidad temporal, Intimidad segura aunque distanciada, Relación de carácter profesional, Abstinencia, Tarea analítica...).

Para una mayor profundización en referencia a los límites del encuadre, el tipo de intimidad "permitida" entre los protagonistas y el conjunto de normas técnicas y éticas, alrededor de las cuáles, el proceso terapéutico se desarrolla, le recomiendo, amigo lector, visitar el siguiente trabajo de Ávila Espada (2001).

El estudio ampliado de la psicodinamia del narcisismo. No simplemente desde el modelo clínico de los trastornos de personalidad, sino como todo un sistema motivacional que tiene una implicación central en el psiquismo humano y en las configuraciones psicopatológicas. (Kohut, Kernberg, Bleichmar). A este respecto les adjunto mi revisión realizada sobre las principales concepciones, autores y desarrollos sobre la clínica del narcisismo.
Descargar pdf: Psicodinamia Narcisismo Psicodinamia del Narcisismo

Storolow introduce el concepto de -Intersubjetividad- en el psicoanálisis americano, enfatizando la influencia bidireccional de las dos subjetividades. La teoría de Storolow propone que la mente existe dentro de relaciones interpersonales e intersubjetivas y se desarrolla en contextos relacionales. El analista comenzó a tolerar la incertidumbre, a encontrar sentido en la comunicación fragmentada entre analista y paciente y a comprender cómo la co-creación de narrativas entre paciente y terapeuta crearían un nuevo momento de encuentro en los diferentes estado diádicos.

La figura de Stephen Mitchell. Llama la atención la enorme admiración y mérito que se le atribuye a este autor, tomado como principal precursor del psicoanálisis relacional. Contrastó el punto de vista de Freud sobre el proceso de cambio con una perspectiva relacional contemporánea, convirtiéndose así en una figura clave de la perspectiva relacional en el psicoanálisis, como menciono. Mitchell manifestaba que, mientras Freud creía que el cambio se produce mediante la renuncia de las necesidades instintivas y el desarrollo de una comprensión racional, la teoría relacional subraya el desarrollo de un sentido -del sí mismo- más auténtico y rico.

Considerada de enorme valor su obra "Conceptos relacionales en psicoanálisis. Una integración". 1988) así como su estilo elegante y claro a la hora de exponer casos clínicos y "maniobras técnicas" en el manejo con el paciente.

El Enfoque Modular-Transformacional de Hugo Bleichmar. Propone un modelo del psiquismo humano compuesto por diferentes sistemas motivacionales, cuyas diferentes formas de articulación da lugar a los diferentes configuraciones de personalidad, cuadros clínicos e intervenciones específicas. Un enfoque fascinante teóricamente, en donde las bases del psiquismo -comprendido desde la intersubjetividad- y -lo relacional- se trasladan a la práctica clínica, con una aplicabilidad ágil e inusualmente clara para el analista. Tuve el placer de realizar con Bleichmar durante dos años, la formación especialista universitario en clínico y psicoterapia psicoanalítica, siendo su persona y su modelo de terapia, sin duda, quienes me despertaron el interés por el enfoque relacional y la Psicología Psicodinámica. Para una profundización en este enfoque (EMT) recomiendo visitar su página web y en especial la revista electrónica aperturas psicoanalíticas. Adjunto éstos datos en el apartado bibliografía de este espacio.
 
Por último, la obra de Safran y Muran: "La alianza terapéutica. Una guía para el tratamiento relacional". Esta obra puede considerarse como un esfuerzo por sistematizar algunos de los principios centrales del pensamiento relacional en el psicoanálisis con fines de entrenamiento terapéutico. Una fantástica obra con recomendaciones prácticas de enorme aplicabilidad clínica.

Pondré un ejemplo, a través de una pequeña viñeta clínica, para ilustrar estos aspectos
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Bernardo es un hombre de 42 años que llega a consulta manifestando un cuadro depresivo leve. De inicio, a través de sus relatos, se percibe que tiene especiales dificultades y resistencias a la hora de dar contenido y elaborar una comprensión propia de los aspectos que están pudiendo contribuir a su depresión. El aspecto que puede expresar con más nitidez es referente al descontento que alberga hacia sus relaciones íntimas: se siente desplazado e incomprendido por sus amigos, percibe fría y distante a su mujer, como envidiosos y hostiles a sus compañeros de trabajo.  Desde los primeros encuentros en consulta,  percibo en Bernardo comportamientos sutiles que me hacen sentir contrariado. Saluda de una forma esquiva a su llegada, buena parte de la sesión habla como si estuviera solo, no me ofrece su contacto visual; cuando intervengo ofreciéndole algun señalamiento llamo su atención sobre algún aspecto relevante, no da muestras de haber recibido el mensaje. Resulta sencillo desde mi lugar, sentirme desconectado de Bernardo, apartado por él, resulta difícil establecer contacto y sintonía, como sencillo sentirse algo frustrado ante su actitud indiferente. 

Se abre la posibilidad de, percibidos estos sentimientos en el interior del analista, y habiéndolos comprendido y ligado a ésta forma de proceder por parte del paciente, como se ha descrito; de revisar juntos este proceso relacional en el "aquí y ahora" de la sesión. 

"Bernardo, generalmente percibo que me saluda de una forma evasiva, cada vez que me habla parece hacerlo como si yo realmente no estuviera aquí. Hace unos instantes me esforcé mucho en invitarle a pensar sobre los motivos por los que se siente deprimido, y usted pareció reaccionar como "quien oye llover". Estoy seguro de que aprecia mi trabajo, pero no puedo dejar de sentirme algo apartado por usted.
Me  pregunto si otras personas, tal vez personas importantes en su día a día, puedan estar teniendo difíultades parecidas a las que yo experiemento a la hora de establecer sintonía con usted..."

De cara a una mayor profundización es este tema, existe en la bibliografía psicoanalítica una importante extensa literatura sobre la relación terapéutica, la alianza terapéutica, la transferencia y la contratrasferencia; y los diferentes manejos técnicos por parte de las diferentes escuelas y autores. No obstante, en este punto, queda presentada una orientación que nos ofrece un primer acercamiento a saborear el estilo del enfoque relacional.
A continuación presento una elaboración clinica en mi trabajo como psicoterapeuta, sobre un caso de psicoterapia psicoanalítica, trabajado desde el EMT de H. Bleichmar y la perspectiva relacional.

Proporciono un enlace a un artículo de Bruno Winograd, donde nos ofrece una contetualización sobre la obra de Hugo Bleichmar y sus aportaciones a la campo psicoanalítico.
Psicoanálisis Relacional. Capítulo II "conceptos relacionales"

El Psicoanálisis Relacional se alimenta de una serie de conceptos compartidos, entre los cuáles voy a incluir aquí los siguientes: matriz relacional, diferenciación, multiplicidad, disociación, enactment y tercero analítico y autenticidad.

Matriz Relacional: Mitchell, con su teoría social de la mente, postula que el psiquismo se organiza en torno a la interacción social. La identidad y la personalidad son “un producto social”. Se entiende a ésta  como emergente de la dimensión relacional, denominada por el autor -"matriz relacional", la cual toma en cuenta “la autoorganización, el apego a las figuras significativas, las transacciones interpersonales, y el papel activo de los otros en la recreación continua de su mundo subjetivo”.

Con la noción de "matriz relacional", se propone superar –integrándolas– las famosas y bastante frecuentes dicotomías mundo interno y mundo externo, subjetividad e intersubjetividad, relaciones interpersonales y relaciones objetales, interpersonal e intrapsíquico. La identidad subjetiva se configura en el escenario de la matriz relacional en la que cada persona crece. 

La metáfora de la matriz relacional, concibe a la persona como "ser en relación", deja claro que el desarrollo psicológico es inseparable de la participación de los otros. La temprana relación con el cuidador primario, que generalmente viene representado por la madre –o más ampliamente, por quien organiza el ambiente de cuidados del niño– , se constituye en el fundamento de la cualidad única del mundo interno del sí mismo y objeto de un individuo.

Lo que al principio es una relación interpersonal se torna en representación, es decir, se estructura como una organización mental duradera, se vuelve intrapsíquica. Y, como consecuencia de ello, de nuevo se aprecia su manifestación en la situación interpersonal. Estas relaciones que se internalizan se organizan generalmente con una imagen específica del -sí mismo- en relación con una imagen específica de objeto. 

La madre organiza el contexto de cuidados para el infante, sosteniendo y organizando las experiencias del niño antes de que haya en él,  "representaciones claras y globales del sí mismo y el mundo objetivo". Será ella quien cumpla el papel fundamental en la delimitación del cuerpo del infante a través del contacto y, a la larga, el pleno reconocimiento de él y -lo otro- (los otros, las cosas, el mundo externo).

De este idilio relacional emerge el sí mismo. El self surge en la "matriz relacional". Así, no puede pensarse el "sí mismo" sin -el objeto- (“el otro”), dado que lo más primario en el sujeto humano es la relación desde la que existe y sin la cual simplemente -no es-.

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W. Bión en "Notas sobre la Memoria y el Deseo" (1967)
"Los terapeutas deberían acoger cada sesión -sin Memoria ni Deseo- como si fuera siempre la primera"
Stephen Mitchell, basado en "Conceptos Relacionales en Psicoanálisis"
"Lo que necesitan habitualmente los pacientes, no es simplemente descubrirsus propios motivos inconscientes, sino experimentar que poseen la capacidad para conocerlos y modularlos. Más que una nueva comprensión, necesitan una experiencia que permita superar el circulo cerrado de las relaciones repetitivas"
Continúando con lo anterior, la meta-metáfora de la matriz o "relación terapéutica", que funda la relación que paciente y clínico sostienen, es lo que se ha denominado matriz terapéutica. La relación entre el clínico y el consultante, la matriz terapéutica, se subsume en la metáfora de la matriz relacional.
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La matriz terapéutica permite pensar las herramientas para la intervención psicológica, pues constituye, en el escenario de los intercambios paciente-terapeuta, y es donde se promueven los modos de organización que posibilitan al individuo devenir menos sufriente, lograr unos mayores y mejores niveles de adaptación e intercambio con el medio y con los otros, para poder vivir más satisfactoriamente su universo relacional.

La tarea del terapeuta es sostener, diferenciar, promover individuación, narcisizar o especularizar, interpretar, (según las necesidades del paciente y del momento terapéutico) a través de la presencia consistente, confiable, no intrusiva y auténtica.

El ambiente sostenedor, es aquel que transmite al paciente que el terapeuta conoce y comprende “la angustia más profunda que vive o que podría ser vivida”. El clínico ofrece un espacio y unos medios para que el paciente logre una mejor comprensión de su padecer, y mediante un ejercicio relacional-narrativo devenga organizado diferente.

La transferencia se refiere a todas las vivencias afectivas, cognitivas y emocionales del  paciente -en situación. Así, las cualidades de la transferencia varían según con quien se establezca una relación, aun cuando siempre habrá algo que permanece en todo el campo interactivo del sujeto, algo continuo, pero que en cada relación se vive diferente. En enfoque relacional ve la estructura baluarte transferencia-contratransferencia como básica en el acceso a la compresión del analizando y a la comprensión de la historia que se ha tejido de sí, gracias a la trama del desarrollo.

Horner (1982) plantea unas palabras que resultan ser clarificadoras de lo que la psicología dinámica, con su metáfora de matriz relacional, ofrece en el ejercicio de la clínica, al integrar las dimensiones relacional, representacional y evolutiva en el proceso psicoterapéutico:

“El terapeuta que conciba su rol desde -la autenticidad- dentro de la matriz terapéutica tendrá, en ocasiones, la oportunidad de compartir con el paciente la alegría del proceso de emerger de la oscuridad del desespero existencial”.
PROFUNDIZAR EN CONCEPTOS RELACIONALES
Diferenciación - Afiliación (o Pertenencia): Los seres humanos tienen necesidades tanto de establecer y mantenerse afiliados -con otros- como de auto-definirse, diferenciarse e individuarse. Estas dos necesidades se hallan en conflicto y existen en una relación dialéctica entre sí. Aaron en su revisión y síntesis sobre la teoría relacional contemporánea, contempla estas dos necesidades conflcitivas como fundamentales para la naturaleza humana, y defiende que deben estar equilibradas en nuestra conceptualización del proceso terapéutico.

De este modo, siguiendo las conceptualiaciones clásicas, toda conducta humana interpersonal representa combinaciones de dos motivaciones básicas: la necesidad de control (poder, dominación, influencia) y la necesidad de afiliación (amor, amistad, aceptación, pertenencia).

Las personas que interactúan entre sí negocian constantemente dos cuestiones básicas de personalidad: "cuán amistosos u hostiles serán uno con el otro y cuánto tendrá cada uno de control o cargo en sus encuentros".

Como planteara Bowlby, antes de sus estudios sobre el apego, el logro de la auténtica individuación y afiliación, dependen una de la otra. El bebé requiere una sensación de seguridad en la relación con su cuidador ante de iniciar la conducta exploratoria, necesaria para facilitar la individuación.

Opuestamente, una persona no puede mantener una forma madura de relación o afiliación con los demás, hasta que no haya desarrollado una cierta sensación de sí mismo como individuo.

En el Psicoanálisis Clásico, se sugiere sobre este tema particular, que el paciente expresa necesidades infantiles que son inapropiadas para la situación actual. El trabajo del terapeuta consistia permitir que tales necesidades e impulsos emerjan en forma de transferencia que sería entonces analizada. El trabajo estaba más en analizar e interpretar, tales necesidades del paciente.  Los pacientes podían hacer conscientes sus necesidades y tendencias y a partir de ahí, las suavizarlas y modularlas.

Como se ha planteado, en la perspectiva relacional, a este respecto, el analista asume que forma parte de la matriz relacional en la que inevitablemente participa, y mediante técnias específicas, puede responder de una forma más auténtica ante el material y las necesidades inconscientes del paciente, permitiéndole encontrar, satisfacer parcialmente y transformar mediante una experiencia relacional terapéutica tales necesidades y dinámicas de su personalidad. 

Tal como plantean los conceptos de experiencia emocional correctora de Alexander, la internalización transmutadora y el trabajo narcisizante del enfoque de Kohut, por citar algunos.

Multiplicidad: El enfoque relacional pone mucha atención el self múltiple. Con ello se quiere hacer referencia a las diferentes formas de proceder que las personas tienen, de un contexto o escenario relacional a otro. Así, al hablar de los múltiples estados del self, los analistas relacionales subrayan el hecho de que la estructura psíquica, el self, varía dependiendo de los contextos interpersonales. 

Disociación: 
Sullivan propuso que los estados del self, derivan de la internalización de los patrones recurrentes de interacción en las relaciones tempranas siginificativas. Si un niño descubre que ciertos comportamientos reciben la aprobación de los padres, eso aumenta su sentimiento de seguridad, mientras que otras interacciones generan ansiedad o desaprobación, ene stas mismas figuras.
Los niños desarrollan entonces un "yo bueno" y un "yo malo", que terminan apareciendo en la experiencia subjeetiva de ser quienes son. Los individuos desarrollan entonces una "desatención selectiva", que les permite disociar ciertos aspectos no aceptados de sí mismos que disparan la ansiedad. 
El enactment, se convierte en la "interpersonalización" de tal disociación en la que el paciente externaliza la parte de su self, que le cuesta "percibir" y la "traslada" al analista.

Enactment: Es el proceso por el cual el analista deviene en un participante inconsciente, en la matriz relacional
del paciente. El analista está afectivamente comprometido y se vuelve activo, junto con el paciente, a la hora de actuar (acting out) patrones procedentes del pasado del paciente, a menudo relacionados con dificultades pasadas.
Los enactments o episodios relacionales, permiten al paciente y al analista dramatizar, o interpretar, e implicarse en una variedad de "viejos" self y patrones de relaicones objetales, mientras que gradualmente se introducen "nuevos" self o configuraciones de objeto.
El enactment es valioso -en- y -por sí mismo- en la medida en la que dramatiza y juega con configuraciones relacionales cenrtales, en especial rupturas y reparaciones. Esto puede ser terapéuticamente útil en la medida en que su comprensión y resolución lleva al insight y al cambio conductual, procedimental y vivencial.

El uso prudente de la auto-revelación (self disclosure). Siguiendo a Mitchell; el enfoque relacional enfatiza que el cambio terapéutico tiene lugar dentro de una relación intersubjetiva de dos-personas constituida por la infleuncia mutua de dos sujetos separados. La creencia consiste en que los analistas inevitablemente influyen en el campo a través de su propia participación, y que analista y paciente están continuamente regulándose uno a otro a nivel inconsciente como consciente. 

Por tanto el enfoque relacional utiliza la exploración de los patrones relacionales entre analista y paciente, los patrones actuales del paciente tanto dentro como fuera de la consulta, y la historia del paciente. Estos patrones relaicnales repetitivos reflejan diferenes historias, conflictos y modos de relacionarse con el mundo de analista y paciente.

El uso prudente de la auto-revelación ha sido alentado por éste enfoque. Muchos analistas relacionales valoran las aperturas selectivas y meditadas como un modo de implicar al paciente y estimular una curiosidad por su mundo interno, y , en especial, por la exploración de la relación. 

Bajo mi punto de vista un analista relacional ha sido capaz de comprender sus asociaciones, sentimientos y reacciones personales, como algo muy importante para empatizar con el paciente. Es por este motivo que cobra especial relevancia el proceso de auto-conocimiento, análisis personal, autoindagación y colaborar mediante supervisiones con compañeros y maestros terapéutas. 





Miguel A. Winter 2019
BIBLIOGRAFÍA

Ávila Espada, A. (2009) "Introducción a la obra de R. Fairbairn. Los orígenes del Psicoanálisis Relacional"


Bion, W. (1963) "Elements of psychoanalysis"


Bleichmar, H. (1997) "Avances en psicoterapia psicoanalítica"


Bleichmar, H. "Algúnos subtipos de depresión, sus interrelaciones y consecuencias para el tratamiento psicoanalítico" https://aperturas.org/articulo.php?articulo=0000245


Freud, S. (2002) "Obras Completas Vol I"


Kohut, H. (1971) "El análisis del self. Tratamiento psicoanalítico de los trastornos narcisistas de la personalidad"


Kohut, H. (1979) "Los dos análisis del sr Z"


Kernberg, O. (2005) "La teoría de las relaciones objetales y el psicoanálisis clínico"


Mitchell, S. (1988) "Conceptos relacionales en psicoanálisis. Una integración"


Mitchell, S. (1997) "Influencia y autonomía en psicoanálisis"


Safran, J. y Muran (2005) "La alianza terapéutica. Una guía para el tratamiento Relacional"


Storolow, R. y Atwood, G. (1992) "Los contextos del ser. Las bases intersubjetivas de la vida psíquica"


Winograd, B. (2009) "El modelo modular de H. Bleichmar. Fuente de herramientas en el psicoanálisis contemporáneo (adjuntado enlace en texto)


Winter, M. (2009) "Un caso de personalidad narcisista con predominio de angustias, defensas y compensaciones narcisistas desde el enfoque Modular-Transformacional" (adjuntado enlace en texto)
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